- Porque esta ciudad, como todas las ciudades, no dice su pasado pero lo contiene como las líneas de una mano -

mayo 18, 2007

ARQUITECTURA DE LA CIUDAD

El Mirador de Massuè





El edificio, proyectado por el arquitecto francés Alfred Massuè en el año 1909, se levantó en la esquina de las calles Talcahuano y Tucumán.

De tres pisos de alto, el elemento más característico resulta su torre angular, el “mirador”, una de las más bellas de la ciudad, en forma de templete griego que se destaca sobre una cúpula de pizarra.

Ejemplo de “Art Nouveau”, está decorada con rostros femeninos y de seres mitológicas, rodeados de escudos y de motivos florales.

En la planta baja de este edificio-casa de rentas, funcionaba el “Bar Fuji”, atendido por japoneses, que por su cercanía al Palacio de Justicia, operaba como punto de encuentro. Ante la falta de mantenimiento, el inmueble comenzó a deteriorarse.

Vendido, en 1989 se inicia su demolición para transformarlo en edificio un de oficinas de 11 pisos, con dos subsuelos y locales en planta baja.

Solo se conservó un fragmento de la antigua fachada, su torre esquinera que, incorporada al nuevo edificio, se salvó de desaparecer.


Un poco de Historia del Arte

El “Art Nouveau”, como se lo conoció en Francia y Bélgica, surgió en varios puntos de Europa alrededor de 1890; diferente en cada lugar, se lo denominó “Liberty” en Italia, “Modernismo” en España, “Escuela de Glasgow” en Escocia, “Jugdenstil” en Alemania, etc. Inicialmente aplicado al diseño gráfico y textil, luego se extendió a la arquitectura y a las llamadas “Artes Menores”: diseño de muebles, artefactos de iluminación, floreros, alhajas, etc.

Se inspira en la naturaleza y se lo asocia con la juventud, la libertad, el movimiento y la pureza.
Son típicas sus decoraciones orgánicas: lirios, rosas, tallos, hojas, zarcillos, uvas, etc.; que aparecen muy estilizadas y con muchas curvas. Además utiliza elementos animales como la serpiente, la mariposa, la libélula, etc.

Las figuras humanas aparecen como mascarones de espesas barbas y sinuosos cabellos o cuerpos femeninos que se revelan sugestivos y sensuales a través de sutiles vestiduras.

En la arquitectura surgen las formas con movimiento: las fachadas onduladas, la decoración escultórica en paredes, balcones y puertas de hierro.

Un claro ejemplo de este estilo lo observamos en las estaciones del Metro de París (1899-1904), obra del arquitecto Hector Guimard.

También emplea el ornamento con azulejos de cerámica muy coloridos, la utilización del vidrio y las formas asimétricas.

En nuestro país aparece a comienzos del siglo XX y, sostienen algunos, que fue introducido por los ilustradores de la revista “Caras y Caretas”.

Algunos ejemplos para disfrutar :


Av. Rivadavia 2031 – “Casa de los Lirios”, este edificio de viviendas está atribuido al Arq. Rodríguez Ortega. Claro ejemplo del estilo, presenta la fachada ondulada, profusa decoración con motivos florales y vegetales y un gran trabajo de herrería. Se destaca en lo alto, un mascarón con barba y cabellos largos y sinuosos.



Av. de Mayo 1297 - “Hotel Chile”, obra de Louis Dubois, lucía una cúpula en forma de bulbo, que remataba el conjunto; hoy lamentablemente desaparecida.


Paraguay 1330 - Edificio estilo “Liberty” (Art Nouveau italiano), su frente está decorado con murales de azulejos policromos, con figuras campestres y románticas.




Cementerio de la Recoleta -“Bóveda Cambaceres” entre otras .

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mayo 12, 2007

TEATRO NACIONAL CERVANTES

Una joya arquitectónica






Por estos días, muchos hablan en relación a este bello edificio ubicado en la esquina de Av. Córdoba y Libertad; pero muy pocos, quizás, sepan cual es su historia …

Fue un matrimonio español, Don Fernando Díaz de Mendoza y Doña María Guerrero, actores de raza, quienes, en 1918, concibieron la idea de construir un teatro en estas tierras, por las que sentían un profundo afecto.

Adquirieron un terreno particular y contrataron para edificarlo a los Arqs. Aranda y Repetto; en el proyecto, colaborarían, además, artistas y amigos acaudalados.

De estilo renacentista español, su fachada es réplica de la Rectoría de la Universidad y Colegio de Alcalá de Henares, principal centro del humanismo de España, creado en el siglo XVI; mientras que la balaustrada de los palcos, reproduce la reja de la Casa Consistorial de Salamanca.



Sus materiales, íntegramente traídos de España, fueron el aporte de muchas ciudades de la península; Sevilla: las rejas, herrajes, bancas y espejos; Barcelona: la pintura para los frescos del techo; Valencia: los azulejos y damascos; Tarragona: las losetas rojas del piso; Lucerna: candiles, lámparas y faroles; Madrid: los tapices, cortinados y el “telón de boca” (que fue confeccionado por la Real Fábrica de Tapices en damasco morado y que lucía en su centro, bordado en oro, el escudo de Buenos Aires otorgado por Garay).

Incluso el propio rey Alfonso XIII, ordenó que todo buque que estuviera destinado a este puerto, transportara los elementos que el teatro requería, tal era la emoción que el proyecto despertaba hasta en la mismísima corte.
En total fueron unas 700 personas, entre artistas y obreros, que llevaron a cabo la empresa.

Debido al enorme gasto que insumió la obra, no pudo ser afrontado por el matrimonio Guerrero-Mendoza y sus amigos, por lo que, por orden del entonces Presidente de la Nación Don Marcelo Torcuato de Alvear, fue adquirido en subasta y pasó a formar parte del patrimonio nacional; designándoselo como “Cervantes”, en homenaje al “Príncipe del habla castellana” (María Guerrero se opuso a que llevara su propio nombre).
La temporada inauguró el 5 de Septiembre de 1921, con la obra de Lope de Vega, “La Niña Boba” .

En 1933, se dispuso por Ley, la creación del “Teatro Nacional de Comedias”, señalándoselo para tal fin; así abrió con la obra “Locos de Verano” de Gregorio de Laferrere en 1936.

En 1950 fue instituida “La Comedia Argentina”, más tarde, la “Comedia Nacional Argentina”.

Durante 1961, un incendio destruyó parte de una edificación secundaria sobre Av. Córdoba. Comenzó entonces una remodelación, a cargo del estudio de Mario R. Alvarez y Asociados, que duró hasta 1968.

Con ella se lo modernizó y se le agregó el anexo de 17 pisos donde se integran talleres y camerinos.

Es sobre este sector que se encuentra la imagen, que encargara la propia María Guerrero a España, de “Nuestra Señora de las Nieves”, co-patrona de Buenos Aires, realizada en azulejos y cuya leyenda reza: “A nuestra Señora de Nieva especial defensora de rayos y centellas”.

En 1971, se lo reinaugura con la misma obra de Lope de Vega, “La Niña Boba”, y con un nuevo telón de boca, (el original se perdió durante el siniestro), realizado por las Hermanas Adoratrices en terciopelo rojo y con hilos de seda y oro; el motivo central, el escudo de la ciudad.
El edificio cuenta con Escuela-Instituto para estudios de teatro, Museo, Archivo y Biblioteca.

Una reflexión ...

A pesar que la Ley Nacional 14.800 de 1959, “prohíbe la demolición de los teatros existentes, salvo que se levante otro con igual capacidad y en el mismo sitio”, ya no existen:

Teatro Odeón

Construido por iniciativa de Don Emilio Bieckert (el dueño de la cervecería del mismo nombre) en la mítica esquina de Av. Corrientes y Esmeralda hacia fines del siglo XIX; supo ser uno de los más importantes de la ciudad. Destinado a público culto, no sólo actuaron importantes compañías dramáticas provenientes de Europa, sino que se realizaron conciertos y conferencias; en Julio de 1896, tuvo lugar la primera proyección de cine en Argentina.
Fue demolido en 1991, y su lugar lo ocupa un enorme estacionamiento.

Teatro Apolo – Av. Corrientes 1388

Del año 1892, era el más antiguo de Av. Corrientes, después del Politeama. Se dedicó especialmente a la representación de obras de autores nacionales y en su escenario se lucieron los Podestá, famosa familia de actores.
La amenaza de su demolición movilizó a la opinión pública, que logró que se promulgue la antedicha ley, aunque no fue respetada completamente; en su lugar se encuentra la Galería Apolo y dentro, el cine (hoy teatro) Lorange.

Otros que se perdieron … (aunque no teníamos Ley…)

Teatro Politeama Argentino – Av. Corrientes 1490

De 1879, supo ser el mejor teatro de la ciudad en sus primeros años. En él actuaron célebres actrices como Eleonora Duse, que se presentó en 1885 con las obras “Casa de Muñecas” y “La Dama de las Camelias” y Sara Bernhardt, al año siguiente con “Fedra”. Fue destruido para levantar un edificio que, hasta la fecha, no se concretó.
(Al lado del Teatro funcionaba el “Café Politeama”, luego confitería que, lamentablemente, también desapareció, dando lugar a un Maxikiosco)

Teatro Buenos Aires – Av. Corrientes 1753

A principios de los ’70, fue transformado en el Cine -Teatro Alfil.
Fue la sala dónde, por última vez, actuó en Buenos Aires, el inolvidable cómico Alberto “el Negro” Olmedo; (un monumento lo recuerda en la vereda); hoy es una disquería.

No quiero dejar de mencionar el legendario “Cine Real”, (a metros del Teatro Maipo), sobre Esmeralda. En esta pequeña sala fue exhibida la primera película sonora argentina: “Tango” de 1933.
Fue convertido en garage en 1998; triste destino para un lugar que numerosos adultos recuerdan por haber disfrutado, de chicos, de sus proyecciones de dibujitos animados...

Y la lista podría seguir…

Tantas salas de cine y/o teatro, no solo del centro, sino de cada barrio, que se han desvanecido para siempre o han sido transformadas, penosamente, en algo irreconocible…

Por una vez, modifiquemos algo tan propio de los argentinos… echar por tierra, sin contemplaciones, para luego lamentarnos amargamente sobre las ruinas …